Malnutrición en los tiempos del COVID

October 7, 2020

La infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ha puesto en jaque a la humanidad desde el punto de vista económico, político, cultural y sanitario. Su alta tasa de transmisibilidad y mortalidad nos ha hecho aprender y adaptarnos, de una forma rápida, a las nuevas condiciones que se presentan en el día a día. Con la experiencia actual y de pandemias previas, se han detectado múltiples factores asociados a peores desenlaces, entre los cuales se encuentra la hipertensión, la diabetes, la obesidad y la desnutrición. Esta no solo debe ser considerada como una baja masa corporal, sino también como la incapacidad para preservar una composición corporal saludable y una masa muscular esquelética adecuada. De igual forma, los niveles bajos de marcadores de estado nutricional son predictores de progresión a falla respiratoria y requerimiento de ventilación mecánica. Por tanto, en los pacientes infectados por SARS-CoV-2, la evaluación nutricional debe ser abordada como una prioridad, para evitar desenlaces deletéreos.

Se ha documentado que la mayoría de las complicaciones graves y muertes luego de la infección se presenta en adultos mayores y personas con polimorbilidades, como enfermedad cardiovascular, hepática, renal y cáncer, los cuales se caracterizan por un alto riesgo nutricional.

Para la identificación del riesgo, se puede utilizar herramientas de tamizaje, como los el GLIM, en el cual, primero se identifica el estado de riesgo y luego se evalúa el diagnóstico y el grado de gravedad de la malnutrición, para lo cual se necesita al menos un criterio fenotípico y un criterio etiológico. Según la experiencia en China, se sugirió que el estado nutricional para cada paciente infectado debe ser evaluado antes de la administración de tratamientos generales.

Para evaluar las necesidades nutricionales también se pueden utilizar distintos métodos, incluidas ecuaciones predictivas y calorimetría indirecta. El requerimiento proteico es de al menos 1 g/kg/d en adultos mayores, siendo mayor en personas con comorbilidades para prevenir la pérdida de peso y reducir el riesgo de complicaciones, reingresos y muerte. El requerimiento de grasas y carbohidratos se ajusta a los requerimientos energéticos, considerando una relación de 30:70 en sujetos sin insuficiencia respiratoria y de 50:50 en pacientes ventilados.

La mayoría de los pacientes infectados por SARS-CoV-2 presentan inflamación grave y anorexia, que, asociadas a manifestaciones gastrointestinales tales como náuseas, vómito y diarrea, alteran la ingesta y la absorción de la comida, por lo que una buena nutrición es una ventaja para las personas en riesgo. Los sujetos con malnutrición deben buscar optimizar su estado nutricional, idealmente con asesoría de personal especializado; preservar el estado nutricional y prevenir o tratar la malnutrición tiene el potencial de reducir las complicaciones y los desenlaces negativos en pacientes que pueden presentar infección por SARS-CoV-2 en el futuro.

Una vez sean detectados los estados de malnutrición, pue-den utilizarse suplementos nutricionales orales (SNO), que deberán individualizarse según las necesidades del paciente. Incluso los pacientes de bajo riesgo con SARS-CoV-2 deben mantener ingestas diarias de proteína, de 1,5 g/d, y calóricas, de 25-30 kcal/d, además del consumo de vitaminas, que ha mostrado un efecto antiinflamatorio y antioxidante, vitaminas liposolubles (A, D, E y C), entre otras, junto con zinc, hierro, cobre y selenio. En los estudios se ha observado cómo el zinc y la piritiona, en bajas concentraciones, pueden inhibir la replicación del coronavirus del SARS, como coadyuvantes en la respuesta inmunitaria. Sin embargo, su deficiencia se relaciona con desenlaces desfavorables en infecciones virales, ya sea por una inadecuada respuesta inmunitaria o por la afectación directa del patógeno.

La malnutrición es un factor de riesgo independiente, que se asocia a mayor gravedad de la enfermedad y mortalidad, no dependiente del grupo etario. Por esto, la implementación pronta y apropiada de los cuidados nutricionales en los pacientes con COVID-19 debe ser una medida temprana y prioritaria para evitar los desenlaces deletéreos.

Referencia: Sánchez, Rosero, Stephens. Revista Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo. Volumen 7, Suplemento 2, junio de 2020.

Link original: http://revistaendocrino.org/index.php/rcedm/article/view/590/774

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